sábado, 27 de febrero de 2010

SAN AGUSTÍN COMENTA EL EVANGELIO

El amor dulce y saludable vínculo de las mentes sin el que el rico es pobre y con el que el pobre es rico

Aunque hable las lenguas de los ángeles y de los hombres, si no tengo amor soy como un bronce que suena o un címbalo que retiñe; y aunque tenga el don de profecía y conozca todos los misterios y toda ciencia y aunque tenga tanta fe que hasta traslade los montes, si no tengo amor, nada soy. Y aunque entregue todos mis bienes y distribuya todo lo que tengo a los pobres y aunque entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es magnánimo, el amor es benigno; el amor no es envidioso, no obra el mal, no se hincha, no es descortés, no busca las cosas propias, no se irrita, no piensa mal, no goza con el mal, se alegra con la verdad. Todo lo tolera, todo lo cree, todo lo espera, todo lo sufre. El amor nunca desfallece (1 Cor 13,1-8)

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